La palabra hebrea KORBAN se escribe קָרְבָּן y significa “ofrenda” o “sacrificio”. Proviene de la raíz קרב (karav), que significa “acercarse”. En la Toráh, el KORBAN no es simplemente un acto ritual, sino un medio establecido para acercarse al Eterno, restaurar la relación y expresar entrega, gratitud o expiación.
Sinónimos:
- Sacrificio
- Presentación
- Don sagrado
- Acto de acercamiento
“Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda (korban) a YHWH, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda.”
– Levítico 1:2
Importancia espiritual:
KORBAN revela que el acceso al Eterno requiere intención, entrega y obediencia. En la Toráh, los sacrificios eran expresiones visibles de una realidad espiritual: el deseo de reconciliación y comunión con el Padre. Sin embargo, el valor del KORBAN no estaba en el acto externo, sino en el corazón del que ofrecía. En la misión de Yeshúa, este concepto alcanza su plenitud, pues Él se presenta como la ofrenda perfecta, permitiendo un acercamiento definitivo al Padre. Así, KORBAN deja de ser solo un sistema ritual para convertirse en una realidad viva de entrega total y restauración espiritual.
Comprender KORBAN nos invita a vivir una vida de ofrenda, acercándonos al Eterno con sinceridad, humildad y un corazón dispuesto a obedecer Su voluntad.
Oración sugerida:
“Padre Eterno, enséñanos a presentarnos delante de Ti como un KORBAN vivo, con un corazón sincero y rendido. Permite que nuestra vida sea una ofrenda agradable y que caminemos en cercanía contigo cada día. Amén”
